teatro: LA REINA INJERTADA


La reina injertada


      Índice: 
 _Sinopsis
_Personajes
_Anotaciones psicológicas
_Escenografía
_Texto.







Sinopsis
  Una colmena salvaje, alojada en un barril enterrado, pierde a su reina. La situación es crítica y compromete la supervivencia de la colonia. Accidentalmente aparece una reina criada en laboratorio para ocupar el lugar de la hembra reproductora. La colonia tratará de sustituirla por una nueva reina al final del verano, para preservar la genética salvaje, más diversa y fiable contra las plagas y enfermedades propias de la especie.


Personajes.

  Reina Sola. Personaje central de la trama. Su gestualidad es pesada, sus miradas esquivas. El papel de hembra reproductora la supera físicamente y es pesimista con respecto a su futuro. Sabe que la muerte la acecha y no confía en la colonia que la ha aceptado como reina. Su única esperanza es que sus hermanas la encuentren, algo que ve lejano y poco probable. Su educación sofisticada choca con la rudeza de las necesidades de una colmena salvaje, pero, finalmente es presa de la aceptación de su destino, ya que finalmente comprende que su función es vital para la supervivencia de la colmena. Representa a la mujer que renuncia a su papel de matriarca para recuperar sus libertades personales.


  Niñera. Aunque este personaje parece encontrarse muy a gusto en la casta a la que pertenece, la presencia de un zángano en concreto le hace replantearse su libre albedrío. Es un personaje pragmático que defiende a la colectividad por encima de la individualidad, pero la visión de la reina agotada la colma de piedad y termina por solidarizarse con ella y acompañarla en su eterna huida. Representa a la mujer en etapa de crianza que encuentra el amor como algo que lastra sus responsabilidades. Su gestualidad es ágil y vehemente. Guarda un deseo curioso por experimentar la realidad de otras castas que no son la suya, en concreto por vivir el papel de la reina de la colonia, ya que comprende que este es fundamental para la colmena, cuya supervivencia es su principal preocupación.

  Zopenco. Por ser un zángano de laboratorio sus instintos están atenuados y no está tan limitado a los deberes de su casta. Es grosero, cobarde y egoísta, pero guarda sentimientos de mucha valentía que perturban su condición de vividor. Los zánganos son de una gestualidad espectacular y llamativa, procaces y decadentes.

  Reina Sobria. Hermana de la reina Sola, organiza a sus hermanas para buscarla. Es seria e inteligente, comprende las necesidades de la colonia y ofrece la responsabilidad compartida para superar el obstáculo de su condición física insuficiente. Manipuladora y fría, su gestualidad es firme y marcial. Representa a la madre que no quiere ostentar el poder absoluto y sabe delegar responsabilidades, todo lo contrario a la matriarca.



Anotaciones psicológicas.


  Las reinas que quieren repartir sus responsabilidades, los zánganos que eliminan el ego de su función reproductora, la colonia que desecha la crueldad de sus costumbres y da prioridad al relajo y la calidad de vida son las comparativas evidentes con una sociedad laboralista que prima el trabajo y la labor social frente al ejercicio de las libertades individuales. Las tradiciones garantizan la supervivencia en el tiempo de la especie, pero la injerencia del ser humano en el ecosistema ha convertido el planeta en un escenario de pánico, caldo de cultivo para nuevas estructuras sociales más eficaces.

  Las abejas han evolucionado, junto a hormigas, termitas y avispas en una sociedad feminizada de castas donde nacen idénticas. Es la diferente alimentación lo que diferencia las castas de soldado, obreras-niñeras, zánganos y reina. Su validez en el tiempo avala esta estructura. Su nicho ecólogico es fundamental para sostener el equilibrio en la naturaleza. Las abejas son una de las especies principales en la función polinizadora y garantizan la diversidad genética de las fanerógamas. Este tipo de plantas evolucionaron de una sola especie de flor primigenia, según los estudios. Las prácticas apícolas basadas en la productividad no contemplan el respeto a las necesidades de la especie y son, según algunos expertos, la razón del colapso de las colonias, problema de origen desconocido.

  La obra incide en la necesidad de mantener la diversidad genética de la especie. Los ejemplares de laboratorio son selecciones de razas mansas que no pueden contrarrestar los problemas de plagas y enfermedades, algunos naturales, otros, fruto de la injerencia humana.

  Una característica fundamental de la obra es la feminidad de los personajes. Al ser una mayoría femenina los plurales lo son también obviamente, al ser la denominación científica de tipo monárquico resulta la trama un drama de intrigas palaciegas, al haber todo tipo de personajes femeninos podemos asimilarlos a las diferentes etapas de la vida de una misma mujer.

  El tratamiento de la masculinidad es de tipo irónico. Se reproducen situaciones de machismo inverso, donde los machos son ninguneados por serlo y sus necesidades no cubiertas no suponen problema ninguno, como en el arte tradicional pasó tantas veces con el universo femenino. Esto sólo tiene sentido en el marco de debate de refundación del feminismo.

  La obra sirve como vehículo para acercar el mundo de las abejas y su problemática en el siglo XXI. Su tono es didáctico, pedagógico.



Escenografía.


  Tanto por el tono didáctico de la obra, como por su dialéctica incidiendo en las necesidades del individuo en una sociedad de castas tradicional, esta obra resulta muy adecuada al teatro surrealista.

  El número de personajes principales es muy reducido, pero para conformar un enjambre ejemplar se necesitaría una gran cantidad de figurantes. Para conseguir esto se sugiere que el público participe de la acción dividido en tres grupos a elegir. El primero serían las abejas obreras, la gran masa, ataviadas de unas diademas con pompones. Cuando la reina llame a enjambrazón deberán dividirse y la mitad de ellas la seguirá. El segundo serían los soldados, pertrechados con escobas. El tercero serían las hostiles avispas, armadas con fustas. la cabeza una diadema con pompones a modo de antenas.


El movimiento de las avispas es lento y pesado, el de las abejas será danzarín. El vox populi de la colectividad vendrá representado por el megáfono.


  Para dirigir a esta masa en sus dinámicas y darle a los personajes secundarios la frase y el momento de decirla se necesitará a la dirección de escena, que tradicionalmente se oculta entre bambalinas. En este caso será, por el contrario, un personaje más y su función vital para el desarrollo de la obra. Esta circunstancia encaja en la escenografía surrealista y cualquier añadido a la obra debería incidir en la estructura desestructurada que consiga que todo el conjunto fluya.


Texto.

ACTO I.


La reina juega con la tela de su llamativo vestido. Por la esquina aparece,  envarada, la niñera que, con el megáfono, anuncia la llegada de un zángano.


Niñera-.  ¡El decimoctavo!


 La reina, con aspecto cansado, pero digno, se levanta la falda. El zángano se sumerge en el traje. Una vez ha desaparecido debajo del vestido la reina inicia un baile nupcial. El suelo se va fregando como si el traje fuese una mopa efectuando un barrido húmedo, hasta que el último rincón del escenario brille con la humedad. La niñera se muerde las uñas mientras contempla con mirada ávida como se desarrolla la escena de apareamiento. Cuando el zángano desaparece murmura por un megáfono un discurso amenazador, que la reina escucha con interés desapasionado. 
Nñ.- No eres más que
            una reina injertada
al final del verano,

 con tu reloj roto
                        y tu vestido demasiado
                        grande,

El injerto de reinas es una práctica común en colmenas que han perdido a su hembra reproductora. Generalmente la colonia las sustituye por una reina propia, más longeva y relacionada genéticamente con las larvas. Está comprobado que si la reina pasa el invierno con sus hijas esto afecta a la longevidad de la colmena y a su buen estado fisiológico en general.
en una colmena
asolada por el hambre,
                                   TÚ
                                     ,
que procedes de un
linaje decadente de
laboratorio,
                                   las menos competitivas
                                   razas han parido
                                   tu nombre:

Apis mellifera linguística Spinola. Abeja italiana.

Reina injertada.- Ligústica!

            Apis mellifera ligústica Spinola.
            Abeja italiana.


Finaliza efectuando una reverencia. Ríe estentóreamente y termina con una ligera tos.

El hecho de que el zángano protagonista sea el decimonoveno alude a la circunstancia de que las reinas salvajes son fecundadas por dieciocho zánganos de media. Incluso una reina injertada puede darse cuenta de lo que constituiría un caso de explotación laboral.
Aparece la niñera, se acerca a la reina y le comunica envarada la presencia del decimonoveno zángano.


Nñ.-    ¡El decimonoveno!

Rn-.    A nos, lo que nos apetezca
            en cada momento.
            No voy a escuchar
            tus zumbidos

Se da la circunstancia de que las abejas prefieren mantenerse en la oscuridad. De nuevo la Reina, a pesar de ser una clonación de cautividad defiende por instinto las necesidades de una colmena salvaje, frente a la individualidad y sus consideraciones.
            de niñera siseante.

No quiero ver a nadie
            y agradezco la oscuridad.

            Dieciocho zánganos he tenido
            que fregarme y no estoy
            para baladronadas.

Nñ-.    ¿Baladronadas?
            ¿Y qué significa eso?

Rn-.    Tu origen humilde
            denota tu educación
            deficiente, incluso expresándote
            no eres más que una niñera inculta.

Nñ-.    Por lo menos no soy
            una abeja genéticamente
            modificada, injertada al final del verano
            y presta a morir.

Rn-.    La mano de las miles de astucias
            me ha traído hasta aquí,
            hasta esta colmena salvaje
            de abejas suavesss guarrassss
            guarrass…
                                               criaréis a mis hijasssss.

Nñ-.    Criaremos una reina propia
            y no sobrevivirás
            ni cuarenta días, disfruta de
            la zanganería,
            regente impostada.

            Disfruta de la oscuridad
            que agradeces.
            No merecesss más.


La niñera desaparece de escena.


Rn-.    ¡Maldita sea!

            De las peores y decadentes
            razas de abeja, de las más mansas,
            menos competitivas y más propensas
            a la enfermedad
            me han seleccionado a mí.

            ¿Cómo he venido a parar
            a esta colmena salvaje,
            ruda y sin esquinas?


El propóleo que recubre las paredes de la colmena protege y refuerza sus defensas sellándola. Las prácticas apícolas que defienden la productividad popularizaron los cuadros móviles para su mejor manejo. El propóleo dificulta la extracción del cuadro, por lo que se prefieren razas de abeja poco propolizadoras.
            ¡Qué mala sssuerte!

            Yo, que fui criada en palacios,
            a plena luz del fluorescente…
            El propóleo que esta gente
            tanto agradece y admira
            mancha mis trajes hermosos.

            ¡Qué destino más odioso!
            Primero un accidente de camión
            y me pierdo de mis hermanas
            y ahora salvo la vida viniendo
            a parar a esta colmena zanganera
            sin reina.

            Soy su única oportunidad de
            supervivencia y así me lo agradecen,
            explotándome.

            ¡Y todo chorreando!

            Recuerdo las cajas de cartón
            y los envases, los rieles pulidos

El metabolismo rápido del insecto afecta la reducción de oxígeno en el aire. La práctica común de ahumar a las abejas las debilita considerablemente.
            y la facilidad mecánica de las
            estructuras,
            la mano del tipo
            que nos gaseaba
            y lo elegante de su armadura.

            Para acabar en un agujero
            ridículo no he sido creada
            en los salones que brillaban.

            ¡Un barril enterrado!
            Una colmena encerrada
            en un barril enterrado.
           
¿Redonda!
           
¡Qué infamia!
            Una casa redonda,
            Qué infamia, una casa redonda,
            plagada de ignorantes,
            ¡Qué no pronuncian bien el latín!

            ¡Oh, la lengua muerta y
            los bailes de salón!

            No tengo opciones.
Al final del verano.
                        Me eliminarán.
                                               Criarán una reina propia, fuerte y nativa.
Razón tienen.
Eso no es consuelo, ni futuro.
                                   HE DE MIRAR POR MÍ!

            Dormiré.

            ¿Cuándo llegarán mensajes
            de mis hermanas?
            ¿Dónde están las cartas?
            Niñera zafia…

¡Seguro que me las esconde!


Aparece la niñera, que murmura siseante. Arrastra el megáfono apagado.


Nñ-. Se retuercen los hierros.

Las abejas afectan las variaciones de temperatura, prefieren las colmenas con un buen aislamiento.
También la humedad las debilita.
            La temperatura es demasiado alta.
           
Un barril enterrado,
            filtro genial de la tierra,
            en sólo cuatro horas
            inauguramos la nave,
            quizá demasiado pronto.

            Atemperada atmósfera
            de bajo tierra el barril,
            pariríamos sin freno.
           
Aquí me las den todas.
           
No es para la abeja mansa
            el underground.

            La humedad es el factor
            limitante,
            demasiado amor
            pudre la mente, la
            miel es la grima,
            viscosa y dulce.

            Llorar.
            Hace falta
            salir a darlo todo,
            como los niños,
            se arrugan, pero no
            se deforman y surgen,
            gritan y no se quedan
            afónicos.

Mira su megáfono y reflexiona, las crianzas saben por instinto y no precisan reglas sociales. Ella es niñera y cuando habla de ellas lo hace con orgullo y delectación.


            Saltan y corren,
            como animales,
            si no se divierten lo dicen,
            lo saben todo,
            no me olvido de eso.

            Bajo tierra se sale,
            la tierra es la piel,
            ¿Vivamos en cuevas!

            Hemos enterrado el barril

La avispa asiática y similares, como el avispón europeo, son depredadores feroces que no son ágiles en vuelo por su mayor tamaño. La protección de la colmena se basa en mallas que no los permitan acceder y maleza que les dificulte la caza. También la ferocidad de la abeja resulta una ventaja frente a las plagas, como el propóleo es el factor protector frente a las enfermedades. La selección de abejas mansas, que facilitan la labor del apicultor, merma las posibilidades de supervivencia de la colonia.
            en un jardín encantado
            y todo es encantador,
            la maleza protectora
            contra las avispas
            exterminadoras,

            pero es húmedo el amor,
            por eso las abejas vuelan,
            ¡vivamos en los árboles?
            De madera la almohada.

            Medrarán crías feroces,
            ¿Querrán?

            Zángano!
            El decimonoveno!

Rn-. Indolente replicando.
            Ni hablar.

Nñ-. Cualquier reina salvaje

La casta de las abejas reina las aboca a la reproducción como función a desempeñar en  su ciclo vital. También son las encargadas de atraer a los zánganos y de aglutinar a la colmena en caso de enjambre. Está comprobado que las reinas que permanecen con sus crías en invierno dan lugar a colmenas más viables.
            daría la vida
            por llevar ese traje.

Rn-. ¡Qué me queda grande!
            ¡Es un ultraje!


La reina defiende con rabia su individualidad, más allá de las necesidades de su casta.


Nñ-. Haz lo que debesss.

Rn-. ¿Cómo te atrevesss!

Nñ-. Dicesss de más.

Rn-. ¡Atrás!

Nñ-. No te rajesss o
            te matarán, tendré
            que defenderte,
            nos matarán a las dos.

Rn-. Tengo una idea.

Nñ-. ¡Acabáramos!
            ¡Jamás!
            La iniciativa en
            el trabajo es trabajo
            para los demás.
           
            ¡Haz tu parte!

Rn-. Demasiado parto.

Nñ-. Delito de casta ser yo tan basta,
            a pesar de estar tan bien dispuesta.


La niñera se lamenta amargamente de no poder ejercer labores de reina y esta aprovecha para engatusarla enseñándole poses reales. En un instante de éxtasis de la niñera la reina le coloca la corona.

Aparece el decimonoveno zángano, brioso, que sume a la niñera en una danza nupcial caótica, pero muy dulce. La reina se coloca la cofia de la niñera, feliz de no tener que aparearse.

Aparecen los soldados presentando una nueva y joven reina a la que traen casi a rastras. Pretenden matar a la reina injertada y sustituirla, actitud cruel que salvaguardará la supervivencia de la colmena.


Soldados-. ¡A por ella!
¡Injertadla!
                        ¡Qué se injerte!
¡Enrejarla!
                                               ¡Al injorcierto!
 ¡No dejéis que se vaya!
¡Sí, que muera!
                                                           ¡Engendro!
   ¡Ha sido la mano humana, que lo corrompe todo!
¡Viva el coño universal!
¡Ahora que nos ha dado el servicio, qué muera la reina del vicio!
¡Esta es una colmena digna, no se merece una abeja mansa!
            ¡Decadencia de la raza!
                                                           ¡Ya no nos hace falta! ¡Y no lo
consentiremos!
¡No trabaja bien, que la vimos una vez descansar!
                                                     ¡Y parecía noble, es doble la broma!
La mataremos, la echaremos a las avispas, no conocemos a nadie.
Nuestra nueva reina es mejor, somos salvajes.
¡Quién se ha creído!
                                    ¡Qué huya!
¡Nuestra nueva reina es mejor!
                                    ¡A por ella!


Un montante de zánganos lucha a los pies de la joven reina, que los mira horrorizada.
El decimonoveno zángano habla con la niñera, a la que confunde con una reina verdadera, con poderes hormonales para dividir el enjambre. La falsa niñera se da cuenta de que es su única oportunidad de escapar de la muerte y se aferra a ellos en la huída, para que la mitad de la colonia los persiga atraída por su olor a reina y así puedan las dos escapar.

Zángano-. Vayámonos a formar
            otra colmena, nena.

Nñ-. Sí, sí, SÍ!

Rn-. Eh, no me dejéis aquí, insensatossss.


Al escapar con ellas la mitad de la colonia las sigue. La otra mitad dirige su mirada a la joven reina. Esta saca una pistola, apesadumbrada y, encogiéndose de hombros se pega un tiro.


Reina joven-. ¡Idiota, puta mierda!


Queda sin reina la colmena, convirtiéndose de nuevo en una colmena zanganera. Los zánganos, que luchaban por la reina, siguen luchando, esta vez por diversión.


Las colmenas zanganeras o sin reina están condenadas a morir, dado que la reina es la única que tiene la capacidad de reproducirse.






ACTO II.

La niñera y el zángano están sentados entre cunas y murmullos de larvas. La niñera se muestra renuente a las zalamerías del macho.



Nñ-.    Tengo dolor en el pecho.

Zn-.    Es amor.

Nñ-.    Siento que no puedo
            darte de ti lo mejor,
            lo que tú esperas,
            lo que tu naturaleza pide
            y seguro que mereces.

Zn-.    ¿No parezco yo y aparezco?

Nñ-.    Sabes que no soy una reina,
            ¿qué haces conmigo,
            tan a mi lado?

Zn-.    Ya sé que no eres más
            que una niñera que nadie
            querría, pero que quieres,
            últimamente me ha dado
            por trabajar y te admiro.

Nñ-.    ¡No! Un zángano como tú,
            material genético de primera,
            un macho reproductor,
            para una niñera como yo
            una quimera.

            ¿Manchándote las manos y
            a la raza? Recogiendo
de las flores su néctar,
fabricando deliciosa miel,
modelando con saliva
las paredes del nido perfecto,
acunando bebés…

No lo consentiría, ¡tú estás
aquí para lo que estás!

Zn-.    ¿Me estás diciendo que no
            tengo conversación?

Nñ-.    Orden y tradición,
            llevamos las abejas en el mundo
            cuarenta millones de años.

Zn-.    El zángano baila, retorciéndose de placer.
            Siiiiiiiii, shake it, shake it,
            shake it, shake it! Yeah!
           
            Perdona, ¿decías?

Nñ-.    Son los días del kaos,
            no lamentaría haberlos visto,
            pero esta reina me preocupa.
            Ultimamente la veo desmejorada…
            Es sólo una reina injertada…

Zn-.   Yo sólo tengo ojos para ti.
            Es un milagro social.


El ataque de avispa asiática consiste en separar la cabeza de la abeja del tórax cuando están a punto de entrar en la tobera de la colmena.
Nñ-.   Es la decadencia
            y desapareceremos.

Zn-.    Por lo menos en este hueco
            de árbol las avispas no nos
            están molestando.

            ¡No se qué haría
            si te arrancaran la cabeza!

Nñ-.    Pero echo de menos la
            maleza que nos protegía.

Zn-.    Ama nuestra fortaleza.

Nñ-.    ¡La adoro!


Se besan con ardor. Entra la reina, ajada y renqueante, dando un portazo súbito que separa del susto a las amantes.


Nñ-.    Atrás, guiñapo loco,
            muñequita siniestra.
            ¡El decimonoveno es para mí!

Zn-.    ¡Ay, mi chuli!


La reina se desploma y la niñera se levanta impresionada.


Rn-.    No llegaré a mañana,
            soy sólo una reina injertada,
            un animal de laboratorio…
            Me prometieron… ¡no!

Se tapa la boca sollozando.


Nñ-.   Mi niña
            No descubran ahora tus ojos la luz,
            la noche negra nos ampara,
            ¿no es cierto? Recuerda tu naturaleza
            enérgica, no es tan fácil morir.


El zángano se adelanta y la zarandea.

Zn-.    ¿Qué te prometieron? ¡Confiesa!
            Habla, espécimen degenerado,
            al servicio de la raza humana
            que nos degrada y explota.
            ¡Espía!


Le hace gestos a la niñera para llamar su atención, intenta que esta aprecie su pose tradicionalista. Pero esta le ve agarrando a la reina y tiene un ataque de celos.


Nñ-.    No toques, que te veo.

Zn-.    ¿Corazón?

Nñ-.    Mira cómo se te levantan
            las alas, guarro, no puedes evitarlo.
            Te ponen una reina delante,
            aunque sea una maltrecha
            y ya estás al acecho.

Zn-.    Eeeh… Ay, cari…

Rn-.    Me prometieron una colmena enferma,
            asolada por las privaciones,
            encerrada en una jaula inhóspita,
            plagada de pestes, decadente…
            ¡poco exigente!

            Polinizar invernaderos y
            acabar en la basura,
            algo rápido y feliz,
            brillante y moderno…

            Breve, sí, pero lujuriante,
            poca cosa, pero cómoda,
            sólo algo, sin aspiraciones,
            libaciones sin freno y el
            veneno que acabaría con
            el sueño de la vida
            en un baile frenético y desorientado,
            ¡Locas todas, la colmena colapsada!

            Parásitos, enfermedades,
            demasiada luz, pero…
            dignamente morir,
            una vida digna morir, el
            lujo de morir una vida lujosa
            y no este trabajo de agonía,

            una colmena salvaje exige,
            yo soy reina de otras alcurnias,
            no tengo carácter, ahora
            tampoco fuerzas!

            ¡Y mi niñera me abandona
            por un zángano chulesco!


Dirigiéndose a la niñera, que la mira horrorizada y avergonzada por ser reprendida y acusada de haber abandonado su puesto.


Rn-.    Nos, que te necesitábamos tanto y
            que te regalé, incluso, al decimonoveno
            pa ti!

Nñ-.    ¡Porque te sobraba!

Rn-.    Has abandonado tus labores,
            nada me protege de las huestessss.
            Quizá sea tuya la última palabra.

Nñ-.  ¡Mi reina!


Al zángano.


            Tú no te acerquessss

            ¿Me juráis que no hay
            segundas intenciones y
            que no rondáis al macho
            (cual es vuestra naturaleza)
            y habéis venido a verme a mí?

Rn-.    Me salvaste la vida…

Zn-.    Salvasteis!


Se hace un ominoso silencio, debido a la incorrección del zángano al atreverse a dar su opinión.


Rn-.    … cuando la nueva reina
            apareció con sus soldados,
            pero la enemiga ahora
            es más poderosa que nunca.

            Las avispas nos han diezmado
            a las nuestras puertas abiertas,
            incluso ha venido un oso…

            Despierta, niñera, en esta
            guerra sin generalas todo vale
            menos el amor, a que andas?

Nñ-.    ¿Seguro que esto no es una treta
            para castigar mi falta?
            Él y yo hemos traicionado
            el sistema de castas,
            que es el pilar fundamental de
            la especie.

Rn-.    ¿De qué castas hablas, loca
            perdida?  Nací bajo un fluorescente
            y me trajeron en una caja de cartón,
            en un camión, que volcó en la autovía.
            Yo y mis hermanas huimos prometiendo
            escribirnos, éramos siete.

            El final del verano llega y no hay noticias.
            No sé que ves tú de natural en todo
            esto, ni qué te importan lasss castasss
            cuando has dejado en manos
            de un enjambre salvaje a la
            más delicada de las reinas.
           
            ¡Niñera mala!

Nñ-.   Pero, ¿seguro que no vienes a por mí
            zángano con esas palabritas
            zalameras de ay, qué me muero!

Rn-.    Me prometieron una colmena condenada
            a la medida de mis fuerzas
            y mis hermanas no me han escrito.
            ¡Qué desassstre! Por cierto, hay que huir.
            Las avispas atacan, las exploradoras
            han ojeado un hogar en la maleza,
            donde esas gordas bestiasss no pueden
            maniobrar, creo que lo han llamado
            colmena de diseño agroecológico
            y es redonda, como a ti te gusta.

            Llevadme allí, nos seguirán las nuestrasss.

Nñ-.    Estás débil, maleza.

Rn-.    Sólo necesitaríais mi cadáver.

Zn-.    Rápido, las avispas han llegado
            a las celdas de cría.
            Nuestras tropas retroceden.

Nñ-.   Niña mía, sólo una reina
            injertada y yo la mayor
            de las arpías, te he dejado
            abandonada cuando en
            realidad eres excelente.

Rn-.   ¿De verdad?

Nñ-.   Magnífica rectora.

Rn-.   ¿Me amas?

Nñ-.   Regente.

Rn-.   Sí…

Nñ-.   ¿Cómo decías que se llamaba
            nuestra nueva morada?
            No mueras aún…

Rn-.   Creo que dijeron
            lavadora abandonada.

Nñ-.    Mmmm, perfecta.


Se van avanzando a duras penas.


Rn-.   Te dejas al zángano.

Nñ-.   Me llevo la colmena.


El zángano coge a la niñera del brazo y la aleja suavemente de la reina y se la lleva a un rincón al borde del escenario.


Zn-.    Tú y yo, en nuestra situación,
            alejadas la una de la otra,
            rodeadas de nuestras semejantes
            hasta sentir la soledad
            como un color que destiñe
            lasss razassss…

Nñ-.    Te extraño, te extraño
            ya tanto que no te reconozco.
            Tu zumbido será el silencio
            de las otras, tan característico
            sonido que nunca estará presente.

Zn-.    Iré a buscarte y quizás no haga
            falta, pero nada me llama en otra
            parte y ojalá las abejas
            tuviésemos un nombre más allá
            de la marca de la casta.

Nñ-.    Zángano, que te guías por el olor
            de la reina, ¿me amabas?

Zn-.    Has de saber que la reina y yo
            somos hermanas.

Nñ-.    ¿De qué estás hablando?

Zn-.    No soy un zángano salvaje
            que acudió a fertilizar una colmena,
            en aquel accidente también iba yo.

Nñ-.    ¡Eres otra abeja mansa
            y tu naturaleza no es tan
            vehemente, ¿es por eso que
            traicionas a la colonia
            enamorándote de quien
            no te corresponde?

Zn-.    Mientes.


Se besan con pasión. La niñera se zafa del abrazo.


Zn-.    Tus razones pierden sentido
            en estos tiempos extraños.

Nñ-.    Sólo sé que nos extinguimos.
            Nosotras, que dominamos
            el mundo desde hace cuarenta
            millones de años.

            Los humanos envenenan
            y cortan las flores, nos
            obligan a alimentarnos de
            una sola especie, girasol,
            contratan razas traidoras
            poco feroces frente a las
            plagas y nos encierran en
            jaulas, incómodas y frías.

            Nos exponen a la luz, a
            nosotras, que llevamos
            millones de años protegidas
            en cuevas oscuras y goteantes,
            radiantes del pegajoso desinfectante
            propóleo, ¡les molesta todo lo nuestro!

            El imperio en declive, la colonia muere.
            Eres tú otra mansa aliada de la raza humana,
            que nos quita la miel y nos alimenta
            con azúcar. Morimos desorientadas,
            desnutridas, envenenadas y hartas.
           
            No nos dejan descansar, estamos
            agotadas. Sólo quedamos algunas
            colonias salvajes y al morir nuestra
            reina estábamos condenadas.

            Cuando apareció Sola, tu hermana, nos había
            devuelto la esperanza, pero érais
            solamente una broma macabra
            del destino. ¡Abejas mansas!

            Los humanos sólo llevan
            un millón de años en el planeta
            y ya es incalculable el daño.
            Aún habrán de evolucionar
            hasta las sociedades estables,
            para entonces se habrá roto
            el ecosistema, tronzado el trenzado,
            tan delicado y no sobrevivirán
            sin nosotras.

            Nuestra resistencia salvaje
            es su única esperanza.
            Las abejas mansas sois los
            linajes de la extinción masiva.

Zn-.    Deja de hablar como una niñera.
            Vámonos, te trataré como a una
            reina, aprovechémonos de que
            soy un zángano disidente,
            hablas de traición, pero yo estoy
            solo.

Nñ-.    Eres una abeja, la soledad es
            imposible. Y partirías cada tanto
            en busca de una reina, te ausentarías
            temporalmente. Es tu naturaleza
            de zángano, todo en bien de la raza.
            Cuanto más material genético
            dispongan las reinas, más fuertes son
            las larvas.

Zn-.    ¡Esas larvas que dan tanto la lata!
            Te equivocas, mi amor es para ti,
            la vida es una fiesta, vente conmigo,
            olvídate de esta prisión, ¡contesta!

Nñ-.    ¿Una vida zanganera y degenerada?
            Tengo una reputación, no puedo
            traicionar el sistema de castas
            poniéndome en ridículo contigo.
            Eso sería traición. ¡Extinción!

Zn-.    Pero quién le enseña a las pequeñas larvas
            toda esa moral ortodoxa sin excepciones
            que predicas, anacrónica y odiosa!
            ¿Qué hay de los nuevos modelos familiares?

Nñ-.    ¡No me pueden ver en familiaridades contigo!
            Es una indecencia y no creo que pudiéramos
            ser simplemente amigos.

Zn-.    Es que a mí no me importa que seas integrista,
            ¡te amo! Huyamos. Fundemos un santuario de
            rarezas, necesitaremos una niñera fundamentalista
            que no olvide el glorioso pasado del sistema de
            castas, cuando por fin le hayamos dicho basta,
            todo para nunca regresar a él.

Nñ-.    ¿Y podría seguir siendo yo misma, con mis manías?

Zn-.    Y si no siempre podríamos regresar a la colonia,
            tú a tus larvas sin mí, yo insaciable fecundador
            de reinas salvajes.

Nñ-.    ¡No! Y no sé en qué acabaría todo esto,
            no sé adónde vamos, no sé, no lo sé, no lo sé.
            Socorro, el amor, pero por qué no seré una reina,
            por qué no seremos ardillas.

            Yo quise ser una reina y casi lo conseguí,
            casi lo conseguí...

Soldados-. ¡A por ellas!


El zángano y la niñera se separan . La reina y la niñera se miran y se van. El zángano las odia yéndose.


Zn-.   ¡Cari! Esa tipa es una mala influencia,
            ¡Qué lo sepasss!


La puerta se abre de par en par con estruendo y el enjambre barre al zángano.


Zn-.   ¡Qué te crees que voy a ir detrás
            de una niñera!
            ¡Buscaré una reina, una
            reina salvaje!


El zángano llora amargamente y se queda dormido, sólo.



ACTO III.



2ª Zángano-.   Zopenco, ¿qué haces aquí?

Zn-.   Salud, Zote.
            Descanso un poco del fragor
            de la fiesta.

2ª Zn-.   ¿Hidromiel?


Le tiende una de las dos toscas copas que lleva en la mano.


2ª Zn-.   Han llegado visitas,
            estamos salvados.
            ¡Reinas! Se ha corrido la voz
            de nuestra colmena zanganera.
            Es un ejemplo, debe continuar
            siéndolo, no nos falles ahora
            poniéndote a trabajar.

Zn-.   ¡Por supuesto!
            ¡Orgullo zanganero!

Ambos brindan.

Zn-.    Quiénes son, entonces,
            del uno al diez.

2ª Zn-. Alerta máxima.

Zn-.    Muy tranquilo te veo
            pues.

2ª Zn-. Son las pastillas
            que han traído.
            Experimentales,
            de laboratorio.

            ¿Quieres un par? Yeah!

Zn-.    He tenido un sueño curioso.

2ª Zn-. Se llama resssaca.

Zn-.    Me enamoraba de una
            niñera y la amaba mal.

2ª Zn-. Zopenco, han venido
            seis reinas sin cassssa,
            a nuestro orgullo zanganero,
            no sabemos ni de qué hablar
            con ellas, parece que buscan
            a alguien. Pero tienen
            un alijo que necesitamos
            y nos lo cambiarán por
            esperma, quid pro quo,
            dosis por dosis.
            Necesitamos que se queden
            o moriremos de hambre,
            parirán obreras que fabricarán
            miel, zopenco, zopenco,
            por fin, la esperanza.

Zn-.    Tanto tiempo hace que
            vivimos en este árbol
            que no recuerdo ni mi nombre.

2ª Zn-. ¡Son ellas! Yeah!


Entran seis reinas departiendo animadamente.


Reinas-.  ¡Qué maravilla!
                                   ¡Distinto!
¡Pero con muchísimo gusto!
                                   Es estilo, quizássss…
                          No carece de él, sin embargo.
                                                           No ha sido una idea suicida llegar.
   ¡Qué cansancio!
¿Estáis considerando que nos quedemos aquí con tanto zángano?
¿Con lo molestos que son!
                                               Al contrario, hermana. Recuerda que han accedido a vendernos el esperma sin fregar el suelo.
                        Cierto, ¡qué tranquilidad!
                        Me habían hablado muy bien de esta colmena zanganera.
                                   ¡Olvidáis que busssscamos a nuestra hermana, no os instaléis aún!
                                   No nos hemos olvidado de nada. Pero esta gente nos necesita para criar, sino morirán de hambre, mira qué bien nos viene, no podrás evitar darte cuenta, jijji…
     ¡Habéis vuelto a drogaros! ¡La droga es para venderla!
                        Había que probarla…
Es buena, la droga…
                                   ¡Espectacular!
                                   Sobria siempre cortándonos el rollo.
A  ver quién va a estar pariendo todo el día sin volverse loca!
                                               Es que es verdad!
El segundo zángano baila con ellas distraídamente una progresión de música electrónica, mientras la reina Sobria se acerca al zángano Zopenco.


Zn-.    Hola. Buscáis a alguien.

Sobria-. A nuestra hermana Sola,
            una reina! Su olor, que es el
            nuestro nos ha llevado hasta
            aquí y me ha llevado hasta ti.


La reina Sobria lo olisquea agresivamente.


Zn-.    Todas las reinas sois desagradablessss.
            Yo también sobrio, ¡hidromiel!

Sob-.  Me hueles a pariente lejano.

La reina Sobria lo tumba con una llave de defensa personal y le baja los pantalones descubriendo una marca de laboratorio en su nalga.


Sob-.  ¡Hermano! ¡Sois de laboratorio!

Zn-.    Ssssss, calla, delatora. Si supieras
            que de milagro estamos aquí.
            No deben enterarse de que somos mansas.

Sob-.  Idiota, cobarde…
            ¿Cómo has llegado?

Zn-.    No lo sé, pero he soñado
            con un accidente, desbuées
            conuno brrrbarril metálico
            enterrado y una hermosssa
            niñera…

Sob-. ¡Querrás decir reina!
Zn-.    Es que fue una pesssadilla
            y no me encuenetro bien,
            se fue con otra,
            me abandonó por una
            ladilla, una quimera, buaaa…pffff
            borde, borde, borde, mmmm

Sob-. Nuestra hermana, ¡vive!
            ¿Qué fue de ella?

Zn-.    Me desperté.


La reina le arrebata la copa de hidromiel y le arroja el contenido a  la cara.


Sob-. ¡Maldita sea!
            Ahora no podemos salir a buscarla,
            las avispas acechan, a duras penas
            las hemos despistado.

Zn-.    ¿Quieres decir que mi sueño
            es real?

Sob-.  ¿Acaso no sabes distinguir
            a una reina? ¿Cuántos dedos
            hay aquí?


Le dice, haciéndole una higa.


Zn-.    Sí, está claro que sois hermanas…
            ¡Pues tu hermana se ha llevado
            a mi niñera, qué lo sepassss,
            aduciendo no se qué de agotamiento
            extremo por apareamiento,
            seguro que era mentira o
            a quién le importa, guarrasssss…

Sob-.  ¡Oh, mi pobre hermana!
            Sola, Sola, Sola…  por fin!
Dicesss que una niñera la cuida,
            menos mal.

Zn-.    ¿Entonces la niñera también es real?
            ¡Y quizás aún me quiera! ¡Y yo aquí,
            abandonado sin niñera!
            De fiesta en fiesta
            en esta colmena zanganera,
            una fiesta fría sin ella,
            con los recovecos del aire
            rezumando agria soledad,

            por eso me embriagaba
            sin freno, para mitigar
            el dolor de una ausencia
            que desconocía, yo no lo sabía,
            no recordaba nada y
ahora lo entiendo,

puede ser un sueño
            más real que toda una vida.

Sob-.  ¿Sabes donde están?
            Zopenco, primo, recuerda,
            Sola  es débil, una reina
            injertada no duraría y
            estamos ya al final del
            verano, ¡habla!
           
            ¡Y esa niñera te necesita!
            Estará pensando en ti,
            esperándote quizasssss,
            ¡Ve a buscarlassss!
            ¡Y no vuelvas sin ellassss!

Zn-.    Mmmm, allá voy, raudo
            como carne de cañón!

            Desafiaré todos los
            peligros para defender
            a mi familia, a mis primas
            hermanas, a mi sucia niñera.

Sob-.  Zopenco.

Zn-.    ¿Sí?

Sob-.  ¿Tú sabes que todas las
            abejas nacemos iguales
            y que la casta es cosa de
            la alimentación, no de condición?

            Si te hubieran alimentado
            de otra manera quizás serías
            soldado, obrera…

Zn-.    ¿Es cierto eso?

Sob-. Tendrías que haber atendido
            más en clase…
            Ah, ya me acuerdo de ti,
            eras uno de aquellos que
            se hacían pajas al fondo.

Zn-.    Ay, qué tiempos.

            He de pedir perdón a mi
            estrella, dejé en sueños
            la belleza de servirla, la
            convertí en pesadilla, la
            he menospreciado, me temo,
            me di por vencido, no me
            valoraba como soldado.

            Todas las abejas nacemos
            iguales y yo soy tan valiente
            como cualquiera, ¡o no tengo
            aguijón? Yeah!

Sob-.  Valora, valora, vuela.
            Salva a nuestra hermana.

Zn-.    Y si ya no me quiere.

Sob-.  Con que se alegre de verte
            date con un canto en los dientes,
            Zopenco, muy tonta tendría
            que ser esa bella para dejarse
            amar por un zángano presumido.
            ¡Las abejas somos una especie
            orgullosa!

Zn-.    ¿No me perdonará, dicesssss?

Sob-. Si te perdona, más tonta es.

            Busca a nuestra hermana.
            No me aburras con tus historias
            de hormonassss

Zn-.    ¡Es amor!

Sob-.  ¡Es esperma! Y no está
            caro, ni siquiera.

Zn-.    Pero ella no lo necesita,
            no lo entiendes,
            no es una reina avasallante,
            me quiere por mí mismo,
            le gusto simplemente,
            no quiere nada de mí…
            Y ahora me habrá olvidado.

            Tengo miedo.

Sob-.  Lo que haya de ser será,
            Zopenco. Si sobrevives a las
            avispas quizássss la impresiones,
            sirve de algo, zángano, vueeela…



ACTO V.



La niñera danza alrededor de la reina que, con aspecto cansado, se abanica distraídamente.


Nñ-.    Buaaa…

Rn-.    No llores.

Nñ-.    Mírate, agotada.

Rn-.    Bien… y qué,
            había que morirse de algo.

Nñ-.    ¿Es justo?
            Tus hermanas te esperan
            en la fiesta infinita,
            los espías lo cuentan.
            Seis son, luminosas
            como reinas,
            entre las luces
            estroboscópicas
            de la mejor música
            electrónica, he oído
            que allí contratan a
            los mejores DJ.

            Con todos esos zánganos
            hermosos, que ni siquiera molestan
            ahora que trafican con esperma.

            ¿Y tus hermanas?
            ¿Crees que han dejado la salud
            en miles de partos? Seis son a
            repartirse el trabajo.

            La colmena subsiste
            entre fiestones y relax,
            ¿y tú? Agotada.
            ¡Muriendo! ¿Qué hice yo por ti?
            ¿Cómo hemos acabado en
            esta mazmorra?

Rn-.    Así es la disidencia de la disidencia.
            La vuelta paradójica a lo tradicional.

Nñ-.    Resiste, reina Sola, hasssta
            que vengan a buscarnos.

            Tu sucesora esta pronta y lista,
            apenas lleva unos días en el
            cargo y ya manda como una madre.


Suena una campana con un toquecillo nervioso e irritante.


Nñ-.    ¿Ves? ¡Voooooy!
            Sácame de aquí,
            ¿lo entiendessss?
            Los dos díassss que te quedan
            vas a empeñarlos en que
            termine yo por llegar a
            la colmena zanganera!


La niñera sale de escena apresuradamente.


Sol-.   Tú lo que quieres es mandanga
            buena, ¿por qué nadie piensa en mí?


La reina Sola se levanta penosamente y se coloca en el centro de la estancia, irguiéndose entonces.


Sol-.   ¿Por qué nadie piensa en mí!


Inicia un baile espasmódico con las manos en alto, tras el cual se derrumba.


Sol-.   ¿Por qué
            nadie
            piensa
            en mí?


Aparece de nuevo la niñera. Lleva en las manos un frasco lleno de un líquido luminoso. Se dirige a la reina Sola con nerviosismo.


Nñ-.    Toma, tómatelo todo.
            Son las reservas de jalea real.
            Con esto tendrás fuerzas suficientes
            para huir del rigor de esta labor
            que está acabando con tu cuerpo.

Sol-.   Gracias…

Nñ-.    No, tus gracias las conservas,
            en la vida de la muerte aún
            tienes ese precioso color en la cara.

Sol-.   Exageras, sólo necesito descansar.

Nñ-.    ¡No! ¡Idiota!
            No eres más que una reina injertada
            y ha llegado ya el final del verano.
            No sobrevivirás y las soldados de tu
            sucesora planean tu muerte entre
            bisbiseos y murmurios tradicionalistasssss.

Sol-.   Hacen bien, no estoy para más bailes,
            querida, una nueva reina es lo que necesitan.
            Las cosas no pasan solas.
            Nadie piensa en vano.
            Es la consecuencia lógica.
            Solo es loco el amor y
            yo amo mi libertad
            mucho más de lo que
            debería, me temo.

            Aún así  lo he hecho bien,
            ¿verdad?


La reina se desploma. La niñera se abalanza y le hace beber del frasco mientras empiezan a escucharse sonidos de muchedumbre que se acerca.


Nñ-.    Bebe, maldita sea.
            Las avispas nos esperan
            fuera y las tropas están listas
            también para darnos caza.

Sol-.   ¿Estás pensando en mí?

Nñ-.    Siempre, niña.


La reina le da a beber del brebaje también a ella. Ambas presentan un color luminiscente y parecen revitalizadas.


Soldados-.    Abrid!

Sol-.   ¡Porque nadie piensa en mí!

Nñ-.    ¡Y cuantos colorines, hala!

Sol-.   No estás acostumbrada,
            pero nos hará falta para sobrevivir
            a las avispas, hay que ser ágil para huir
            pero más habrá que ser optimista.
            ¡Ágil y demente!

Nñ-.    Mmmm, ¿cuánto másssss
            hay que tomar de essssto?

Sol-.   Hasta que no podamos evitar
            irnosssss, hasta que la cordura
            diga basta y olvide los delitos de casta.

Nñ-.    Ya.  Yo ya. Vamopnoss
            Esto está lleno de cortarrollos.

Sol-.   ¿Verrdadd? Vámonosss…
            Hum… me caes muy bien,
            nunca te lo dicho.

Nñ-.    Oooooh!


 Mientras se abrazan torpemente aparece una abeja soldado leyendo un bando que anuncia la ejecución de la reina Sola.
  

Soldado-.     Por la presente se recurre la decisión importante de asunción
            al trono en digamos de latente reina por la deposición y adecuación            
            legislativa de la transición genética proactiva y solidaria sin más:
            “No apta”

Sol-.   Essso me ha dolido.
            Sin un enjambre que nos proteja
            cómo podremos huir!

Zopenco-.    (Aparece sorpresivamente)
            ¡Por el miedo al hambre!


La niñera lanza una arenga haciéndose portavoz del linchamiento, para horror de la reina Sola.


Nñ-.    ¡Por el miedo al hambre,
            la muerte y la enfermedad!

            Por el dolor que
 los seres humanos nos han
            infligido con sus penosas costumbres,
            a nosotras, las abejas,
            cuarenta millones de años
            avalan nuestro sistema
            de castas.

Nacidas iguales,
            siempre en compañía,
            ocupando los huecos que
            nuestra naturaleza salvaje
            encuentra vacíos
            para rellenarlos de la
            más dulce vida.

            A nosotras, que hemos
            dominado el mundo y
            nos encargamos encantadas
            de mantener toda flor
            polinizada, a nosotras,
            que exigimos tranquilidad,
            lealtad y justicia, nos
            han querido estafar la
            naturaleza del campo,
            nos han encerrado en
            jaulas a pleno sol, nos han
            escamoteado el ecosistema,

            pero lucharemos las salvajes
            por mantener las razas mestizas
            y jamás seremos dominadas por
            reinas injertadas, mansas y puras,
            de linaje artificial!


Los soldados introducen en escena a la joven reina salvaje que sustituirá a la reina injertada. La niñera le hace gestos a la reina Sola para que finja estar muerta y al zángano para que se la lleve mientras continúa arengando al pelotón de abejas soldado.


            La nueva reina de la colmena
            está por fin lista para
            garantizar la supervivencia
            de nuestra especie en las
            mejores condiciones!

            Muera la impostada.
            La reina ha muerto!
            Viva la reina!

Soldados-.    Viva.

Nñ-.    ¡Esasss manossss!

Zop-.  Pero, cari!

Soldados-. ¡Esta no es una colmena de usar y tirar!

¡Que se vaya, pero sobretodo, insultadla!
                        ¡Reina de la basura!
                                   ¡Decadencia de la raza!
¡Abominación!
                        La reina ha muerto, viva la reina!
¡Era fea!


La reina Sola se zafa de los brazos del zángano, escandalizada por la crueldad de la desagradecida colonia a la que ella ha servido hasta la extenuación. Se bebe el resto del brebaje y su figura se ilumina amenazadoramente.


Sol-.   ¡Sabréis lo que vale una reina!


La reina injertada se alza y elegantemente camina hacia la joven sucesora. Se hace el silencio. Con gran ceremonia efectúa una reverencia y le da a la joven dos besos en la mejilla y uno en la frente. Después se acerca a los cabecillas del pelotón y les estrecha la mano de modo formal y envarado. Majestuosamente se retira con su sequito tras ella, la niñera y el zángano.

Antes de abandonar la escena se vuelve y exclama su despedida.


Sol-.   ¡Coño en Dios!


La nueva reina se encoje de hombros, ve como se alejan, toma decisiones mientras observa a tres o cuatro zánganos revolcándose a sus pies. Extiende su mano hacia una alta escalera al fondo de la escena. Al subir a ella su larga falda la recubre por completo. Se levanta la falda. Toda la colonia pasa por debajo, excepto los zánganos que pelean por ascender y se enredan en la tela.


2ª Reina joven-.   Quiero amar,
            mi boca es la roca vehemente,
            me llaman la maroma, la cuerda,
            la soga, la loca, quiero amar,
            la vida se revela, sobrepoblación,
            emigración, enjambre, la
            pena vuela, la realidad explota

            en las alas abiertas y en las
            camas  rotas, quién nos va a
            salvar de la zona demente,
            no miro hacia atrás, no me
            canso de la gente, solo tengo
            para apretar el brazo listo
            que nunca dice que lo siente,

            me huele todo a oscuridad,
            abajo nunca miente, hay
            algo inteligente en no poder
            evitar, ya vendrá lo disidente
            cuando aprenda a descansar,

            quiero amar, dar, la noche
            alcanzar, quiero amar, dar,
            tengo para prestar, quiero
            amar, dar, ando poco sigilosa,
            soy la reina, no me paro en
            consideraciones, ni en excusas,

            quiero amar, dar, me lo pides
            sin freno, amar y dar, la máquina
            de lo bueno, algo tiene que
            pasar y el calor come la cosa,
            soy la reina y no me paras,
            en consideraciones sucias
            de envidias y guerras amistosas,

            somos insectos y somos
            la tradición y la casta de las
            primaveras del mundo.

            ¡Quiero amar y sobreviviremossss!


                                          TELÓN.

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